Música sentimental
Música sentimental —Ya está; deme las señas y me largo instantáneamente.
—Lárguese enhorabuena, primero, a lo de Alfred, avenida de la Ópera. Le harán pagar más caro que en cualquiera otra parte, pero, en cambio, después de probarle la ropa diez veces, le vestirán peor.
—Si es asÃ, no veo que valga la pena…
—Al contrario, vale la pena y mucho. Sobre el mérito del artÃculo, está el nombre de la casa y la réclame consiguiente. Es de rigor. Vaya, luego, a lo de Charvet, rue de la Paix; se encontrará con un camisero conveniente. En seguida, a lo de Pinaud, sombrerero y, por último, lléguese por la zapaterÃa de Galoyer, boulevard des Capucines. Le fabricarán unas chatas blindadas de cuatro suelas y varias toneladas de porte, sistema inglés. Cálceselas aunque le queden nadando. Entre esta gente es de muy buen tono ser patón porque el prÃncipe de Gales es patón. Póngase, como quien dice, en compostura y después vuelva a verme que yo me encargo del resto. ¡Ah! Me olvidaba decirle que trate un coupé y alquile un appartement. En el boulevard Haussmann, a la altura de la Ópera, los hay habitables por mil francos mensuales, más o menos.