Música sentimental
Música sentimental ¿No era ella la causa de todo, la sola autora de su desgracia?
Se habÃa portado como una perversa, como una infame.
Y decÃa, después, que lo querÃa… Mentira, ¡qué lo habÃa de querer! Lo que habÃa querido era engañarlo, explotarlo, como hacÃan todas las desorejadas de su especie.
Ahora recién abrÃa los ojos, ahora empezaba a conocerla.
Su decantado amor, sus virtudes, la moral que le predicaba, las prendas de que hacÃa alarde con sus aires de mosca muerta, todo habÃa sido una comedia, una farsa inventada para hacerlo pisar la soga y despojarlo a mansalva.
Si realmente lo quisiera, si le hubiese tenido algún apego, algún agradecimiento, siquiera, en vez de venderlo como a Cristo, de ponerlo en la picota, obligándolo a romperse el alma con el conde, se habrÃa callado la boca tragándose sus lágrimas en silencio, se habrÃa sacrificado por él.
Ése y no otro, era el modo de probarle su cariño. Las mujeres enamoradas sufrÃan todo de los hombres; sin sacrificio no habÃa amor.