Música sentimental
Música sentimental Entretanto habÃa subido el telón y empezaba la pieza, La Boule o sea Le Moine (el fraile) que asà también llaman en Francia al brasero con que calientan las camas.
Incompatibilidad de humor entre un marido y su mujer, reyertas diarias por quÃtame allá esas pajas, pleito en separación, y de ahÃ, una carga grotesca, sin chispa, sin gracia, sin espÃritu, salpicada de propósitos sucios.
La mujer querÃa, a toda fuerza, dormir con un fraile. El marido, por su parte, no podÃa soportar la vecindad de los frailes y, naturalmente, se apresuraba a protestar indignado.
Bastante caliente era él de por sÃ, sin necesidad de un fraile en la cama para calentarlo…
Ese era el tono, el calibre de aquella turpitud, sin que, para remachar el clavo, faltara tampoco la sal de cocina de las pantomimas inglesas, las payasadas de circo, empujones, sombreros abollados y ropa revolcada.
Una ordure, en fin, al paladar de cierto público parisiense pur sang, que es el público más badaud y, agrego, más francamente idiota de todos los públicos conocidos.
El palmoteo de la claque, esa otra maldición de los teatros franceses, cargante como el repiqueteo de las matracas, se mezclaba a los:
¡Oh! ¡Oh! Très drôle!