Música sentimental
Música sentimental —Y qué, ¿quiere sanar de golpe, le parece chica broma la que le ha caÃdo encima, un balazo tremendo como el que le pegaron? ¡Claro que esas cosas no se curan como con la mano y que es necesario dar tiempo al tiempo! Pero ya verá cómo, con paciencia y baraja ha de salir a la orilla al fin. Entretanto, ¿qué piensa hacer? Aquà no es bueno que se quede, la comida de hôtel no es para enfermos, ni se ha de poder asistir bien usted sino en su casa. Haga lo siguiente: tómese un appartement o, más bien, una casa entera para usted solo por las alturas del Parc Monceau. Allà los dos con Loulou van a estar como gobierno. Tendrá el aire del parque donde podrá ir a dar sus bravos paseos, y, lo que es mejor y más sólido, puchero criollo y asado a la parrilla, que es lo que le hace falta para ponerse otra vez gordito y buen mozo. AllÃ, siquiera —pensaba a medida que iba hablando—, vivirás sin andar dando que decir y sin exponerte a que el dÃa menos pensado te echen de menos. ¿Qué le parece la idea, acepta?
—SÃ, no me parece mala, pero ¿adónde diablos voy a buscar casa yo ahora?
—Si no es más que eso, yo me encargo de encontrársela.