Música sentimental
Música sentimental —Como fÃsico, harán juego con las hembras. Como moral, Peterson cuenta con que no serán egoÃstas, interesados, mezquinos, hipócritas, infieles ni ruines. Y me entré por un camino y me salà por otro, y ahà tienen ustedes una historia en pago de las historias de ustedes. Las tres de la mañana —dije después, poniéndome de pie y sacudiéndome las migas—. Basta de matemáticas. Declaro que empiezo a estar hasta los ojos de la amable sociedad de ustedes y de esta interesante fiesta de familia. Me voy a dormir.
Pablo se levantó, a su vez, no sin algún trabajo. Bastante cargado de la cabeza, el pobre; las piernas se le doblaban, tenÃa los ojos idos, el resuello pesado y la lengua considerablemente trabada.
Siguiendo una vÃa que no fue, por cierto, la distancia más corta de un punto a otro, consiguió llegar hasta mÃ:
—¿Con cuál me quedo yo?
—Con las tres.
—¿Con las tres, dice?
Y haciendo por dar vuelta y por buscar:
—¡Oh, y cuándo son tres! —agregó—. Aquà yo no veo más que dos.
—¿No ve más que dos? Con las dos, entonces.
—No; a mà me gusta la negra.
—Pues con la negra, si le gusta.
—Bueno, pero y, dÃgame, ¿cómo hago?