Música sentimental
Música sentimental —De una manera muy sencilla: va y se acuesta con ella.
Blanca se me acercó, ella también:
—¿El señor se lleva a Loulou?
—Asà parece.
—¿Quiere decir que usted me acompaña a mÃ, entonces?
—¡Solamente que me hubiera vuelto loco! ¿Qué, no sabes para lo que has venido aquÃ, Loulou no te lo ha dicho? Como figuranta, hija, como comparsa, cuestión de simetrÃa, de que no «faltara un turco». Pero, ahora que la función ha concluido y van a apagar las velas, tu bulto no es necesario ya. Puedes retirarte a descansar —le dije, sacando dos dedos del bolsillo del chaleco y llevándoselos a la palma de la mano—. Señoras, en route!
Y los cuatro marchamos de a dos en fondo; las mujeres adelante, Pablo atrás empeñado en tropezar y yo en servirle de puntal.
El pasadizo angosto oliendo a recalentado nos llevó a la puerta de calle; ésta se abrió y salimos.
Fue como uno de los últimos bostezos de la casa rendida por el sueño.