Música sentimental
Música sentimental Y jugándole risa a carcajadas por no volver a soltar el llanto a sollozos, la pobre diablo se paró de un salto y salió corriendo.
«¡Mire qué figura para estar enamorada ésta también —pensé, viéndola alejarse—, hombre, hombre!…».
¡Decir que un gesto de Pablo bastarÃa para transformarla, para hacer de esta perra judÃa una cristiana, una mujercita decente y buena!
Y no hay vuelta que darle; serÃa muy capaz de entrar en compostura, de ponerse como nueva con su amor.
Hasta para tener hijos podrÃa servir, para criarlos y educarlos como Dios manda y como si nunca hubiera hecho otra cosa.
¡Oh! Amor, dónde te has ido a anidar, ¡oh! ¡Prodigio!
Y no ha de faltar después quien te niegue y te reniegue…
¡Cretinos! Al otro, ahora.