Música sentimental

Música sentimental

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No hay de qué.

Y medio picado por dentro:

—Bien puede ser —prosiguió Pablo, acabando los restos de su cerveza— que me esté dejando mecer, pero lo dudo. Usted mismo va a juzgar, por otra parte, porque acepta, ¿no es verdad, come con nosotros? Insisto.

—¿Con qué pretexto, qué le va a decir a su Dulcinea, cómo explicar la presencia de un intruso en un coloquio de amor?

—Eso corre de mi cuenta. Le diré que usted es un mozo serio, una persona reservada, que usted es mi compatriota, mi amigo, que entre los dos no hay secretos, que pierda todo temor, que estoy seguro de usted como de mí mismo. Le diré… en fin, no se preocupe por eso, yo me encargo del negocio, déjeme hacer.

—Haga, mi amigo, haga, es usted dueño. Lo que observaba es por ella y no por mí. Se me ocurría, desde luego, que puede no causarle risa a su conquista eso de que se le atraviese un tercero. Ahora, si usted opina lo contrario, meto violín en bolsa. Lo que es yo, no me he de poner colorado, le garantizo.

—Convenido, entonces, a las siete en La Condamine, la última casa de la calle Real, a la izquierda.

—Convenido, a las siete.

«Así como así —pensé—, no tengo nada peor en que perder el tiempo».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker