Música sentimental

Música sentimental

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

¡Mentira, por supuesto, que charmant había de ser! cuatro trastos viejos en un casucho de mala muerte.

—¡Ah! Precioso —apoyé—, un nido de amor, un bonbon, vista espléndida, jardín delicioso. Vaya, amigo, a usted le toca hacer los honores de su casa. Muéstresela a la señora —agregué, de puro bueno y servicial.

—¿Y usted no viene?

—¿Para qué? Yo me lo sé de memoria ya.

—Si la señora me permite, entonces, voy a servirle de cicerone.

—Con mucho gusto.

Y ambos salieron y echaron un rato en hacer lo que podían haber hecho en un momento, desde que la casa estaba abierta toda y no tenían puerta alguna ni entrada que violentar.

Sólo que, como las mujeres son de suyo entrometidas y curiosas, lo que hubo, probablemente, es que la condesa no se dio por satisfecha mientras no se registró con Pablo hasta los últimos rincones del cuerpo de edificio y del jardín.

Así fue que volvieron medio azorados, pidiéndome perdón por la tardanza y por haber abusado de mi paciencia:

—No hay de qué… —repuse sentado tranquilamente junto a un balcón—. He estado contemplando el mar; a mí me gusta mucho contemplar el mar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker