Sin rumbo
Sin rumbo Y deshecho, destroncado, rendido de cansancio, agobiada el alma bajo el peso del remordimiento, perseguido por la obsesión del hijo que no tenÃa, con la conciencia de sus treinta años de vida miserablemente malgastada, cayendo sobre él como una maldición; de dÃa claro, muchas veces, llegaba a la puerta del hotel y atado al carro de sus amores, tiraba de la campanilla como un buey tira del yugo.