Sin rumbo

Sin rumbo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Se aconsejaba quemar una mezcla de alquitrán y trementina en la habitación del enfermo; se aseguraba que el efecto era instantáneo, la curación segura y radical.

Cortos momentos después, el líquido ardía en un brasero junto a la cama de Andrea.

Sordamente, al través de la espesa y fétida humareda que despedía, el ruido de la respiración de la niñita, el silbido característico del mal se dejaba percibir lamentablemente, estertoroso.

Habríase dicho que algún horrible y misterioso atentado se consumaba dentro de las paredes de aquel cuarto.

Pero Andrés y la tía Pepa que, sobrecogidos y mudos de dolor, esperaban tras de la puerta entornada, oyeron de pronto como si en las ansias mortales de la asfixia, el pecho de la desgraciada criatura estallara hecho pedazos.

Después, un silencio… un silencio profundo… ¡nada!

—¡Mi hija… mi hijita… muerta, ha muerto! —gritó el padre precipitándose a la ventana y abriéndola de par en par, mientras la tía Pepa corría hacia la cama de la chiquita.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker