El primer hombre
El primer hombre —Yo no he hecho nada —dijo el árabe.
—Estáis todos en el ajo, banda de cabrones —y se abalanzó sobre él.
Los otros lo contuvieron. Jacques le dijo al árabe:
—Venga conmigo —y entró con él en el café que ahora era de Jean, su amigo de infancia, el hijo del peluquero.
Jean estaba allÃ, siempre igual, pero arrugado, pequeño y delgado, con un aire socarrón y atento.
—No ha hecho nada —dijo Jacques—. Déjalo entrar en tu casa.
Jean miró al árabe mientras secaba el zinc.
—Ven —dijo, y desaparecieron por el fondo.
Al salir, el obrero miró de reojo a Jacques.
—No ha hecho nada —dijo Jacques.
—Hay que matarlos a todos.
—Eso se dice cuando uno está furioso. Reflexiona.
El otro se encogió de hombros:
—Ve a mirar y ya hablaremos cuando hayas visto la papilla.