La peste
La peste Rambert fue a un rincón del cuarto y abrió un pequeño gramófono.
—¿Qué disco es ese? —preguntó Tarrou—, creo que lo conozco.
Rambert respondió que era Saint James Infirmary..
En medio del disco se oyeron dos tiros a lo lejos.
—Un perro, o una evasión —dijo Tarrou.
Un momento después el disco se acabó y la sirena de una ambulancia se empezó a distinguir, creciendo al pasar bajo la ventana y disminuyendo después hasta apagarse.
—Este disco es absurdo —dijo Rambert—. Y además es la décima vez que lo oigo en el dÃa.
—¿Tanto le gusta?
—No, pero no tengo otro.
Y después de un momento:
—Está visto que la cosa consiste en recomenzar.
Preguntó a Rieux cómo iban los equipos. HabÃa cinco ya trabajando y se esperaba formar varios más. Rambert estaba sentado en la cama y parecÃa estudiar sus uñas. Rieux observaba su silueta corta y fuerte, encogida en el borde de la cama, pero de pronto vio que Rambert lo miraba.
—Sabe usted, doctor —le dijo—, he pensado mucho en su organización. Si no estoy ya con ustedes, es porque tengo mis motivos. Por lo demás yo creo que sirvo para algo: hice la guerra de España.