Los justos
Los justos Otro piso, pero en el mismo estilo. Una semana después. De noche. Silencio. Dora se pasea de un extremo a otro.
ANNENKOV. —Descansa, Dora.
DORA. —Tengo frÃo.
ANNENKOV. —Ven a echarte aquÃ. Tápate.
DORA. —(siempre caminando). La noche es larga. ¡Qué frÃo tengo, Boria!
(Llaman. Un golpe, luego dos. Annenkov va a abrir. Entran Stepan y Voinov que se acerca a Dora y la besa. Ella le estrecha en sus brazos).
DORA. —¡Alexis!
STEPAN. —Orlov dice que podrÃa ser esta noche. Todos los suboficiales que no están de servicio han sido convocados. De modo que estará presente.
ANNENKOV. —¿Dónde te encontrarás con él?
STEPAN. —Nos esperará a Voinov y a mà en el restaurante de la calle SophÃskaia.
DORA. —(que se ha sentado, agotada). Será esta noche, Boria.
ANNENKOV. —Aún no está perdido todo, la decisión depende del zar.
STEPAN. —La decisión dependerá del zar si Yanek ha pedido gracia.
DORA. —No la ha pedido.
