Los justos
Los justos DORA. —¿Quién puede ocupar su sitio esta noche? Estará solo, Alexis.
VOINOV. —Debemos sostenerlo con nuestro orgullo, como él nos sostiene con su ejemplo. No llores.
DORA. —Mira. Tengo los ojos secos. ¡Pero orgullosa, no, nunca más podré estar orgullosa!
STEPAN. —Dora, no me juzgues mal. Deseo que Yanek viva. Necesitamos hombres como él.
DORA. —Él no lo desea. Y debemos desear que muera.
ANNENKOV. —Estás loca.
DORA. —Debemos desearlo. Conozco su corazón. Asà se sentirá apaciguado. ¡Oh, sÃ, que muera! (Más bajo). Pero que muera rápido.
STEPAN. —Me voy, Boria. Ven, Alexis. Orlov nos espera.
ANNENKOV. —SÃ, y no tardéis en volver.
(Stepan y Voinov se dirigen a la puerta. Stepan mira a Dora).
STEPAN. —Vamos a enterarnos. CuÃdala.
(Dora está junto a la ventana. Annenkov la mira).
DORA. —¡La muerte! ¡La horca! ¡La muerte una vez más! ¡Ay, Boria!
ANNENKOV. —SÃ, hermanita. Pero no hay otra solución.