El juego de los Insectos
El juego de los Insectos entonces podría ablandarte con mis dulces preguntas…
(Risas detrás)
¡Escucha! ¡Iris! (Se pone a un lado, escondiendo la cara entre las manos.)
(Entra IRIS, seguida por VICTOR)
IRIS: ¿Qué haces tan solo, Félix? ¿Y tan pintorescamente apesadumbrado?
FELIX: ¿Eres tú, Iris? No creía…
IRIS: ¿Por qué no estás allá? Hay tantas mariposillas…
FELIX: Sabes muy bien, Iris…, que no me interesan.
IRIS: Pobrecillo, ¿por qué no?
VICTOR (Conquistador): Quieres decir que aún no te interesan.
FELIX: Que ya no me interesan.
IRIS: ¿Oíste eso, Víctor? Bonita cosa decir eso delante de mí. Venga usted aquí, maleducadito. Siéntate a mi lado… No, a mi lado. Bien cerca. No le llamarás cerca a eso ¿no? Dime tesoro, ¿de verdad que ya no te interesan las mujeres?
FELIX: No… estoy harto de ellas.
IRIS (Con un suspiro): Oh, los hombres… sois unos cínicos tan grandes. Os divertís todo lo que podéis y después decís (Imitando.) «Estoy harto de ellas». Es horrible ser mujer…
VICTOR: ¿Por qué?
