Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Y obedecÃ, unas pocas veces. Pero Rex estaba incómodo con el bozal; y a mà me dolÃa ponérselo, de modo que decidà no colocárselo más. Todo marchó bien por un tiempo, pero de pronto tuvimos un tropiezo. Rex y yo corrÃamos por un sendero, cierta tarde, cuando repentinamente vi la majestad de la ley, montada en un caballo alazán. Rex corrÃa adelante, directamente hacia el policÃa.
Yo sabÃa ya que estaba perdido. No esperé que el policÃa empezara a hablar. Le gané. Le dije:
—Agente, me ha sorprendido con las manos en la masa. Soy culpable. No tengo excusas ni disculpas. La semana pasada me advirtió usted que si volvÃa a traer al perro sin bozal me iba a aplicar una multa.
—SÃ, es cierto —respondió el agente con tono muy suave—. Pero yo sé que es una tentación dejar que el pobre perrito corra un poco por aquÃ, cuando no hay nadie cerca.
—Claro que es una tentación, pero es contrario a la ley.
—Bueno, un perrito tan chico no va a hacer daño a nadie —recordó el agente.
—No, pero puede matar a alguna ardilla —insistÃ.
—Vamos, creo que usted está extremando las cosas. Escúcheme. Déjelo correr más allá de esa colina, donde yo no pueda verlo… y aquà no ha pasado nada.