Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Me temo que no sé ninguno —dijo Alicia, más bien alarmada ante la propuesta.
—¡Entonces que sea el Lirón! —exclamaron al unÃsono los dos—. ¡Despierta, Lirón! —Y lo pellizcaron por ambos lados a la vez.
El Lirón, con mucha lentitud, abrió los ojos.
—No estaba durmiendo —dijo con voz ronca y débil—, oà todo lo que dijisteis, compañeros.
—¡Cuéntanos un cuento! —dijo la Liebre de Marzo.
—¡SÃ, por favor! —suplicó Alicia.
—Y que sea rápido —añadió el Sombrerero—, o te dormirás de nuevo antes de llegar al final.
—HabÃa una vez tres hermanitas —empezó muy de risa el Lirón— que se llamaban Elsie, Lacie y Tillie, y vivÃan en el fondo de un pozo…
—¿De qué vivÃan? —dijo Alicia, siempre muy interesada en materia de alimentación.
—VivÃan de melaza —dijo el Lirón, tras pensárselo uno o dos minutos.
—Imposible vivir solo de eso, tú lo sabes —observó amablemente Alicia—. Se habrÃan puesto malas.
—Asà fue —dijo el Lirón—: malÃsimas.
Alicia trató de imaginarse cómo serÃa ese extraordinario modo de vivir, pero el asunto la desconcertaba demasiado; asà que prosiguió: