Alicia en el País de las Maravillas

Alicia en el País de las Maravillas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—No puedo hacerte una demostración, ya que ahora estoy muy baja de forma —respondió la Falsa Tortuga—. Y el Grifo, como él mismo podrá decirte, nunca aprendió a tintar al bóleo.

—Nunca tuve tiempo suficiente —se excusó el Grifo—. Pero sí que iba a las clases de Letras. Y teníamos un maestro que era un gran maestro, un viejo cangrejo.

—Nunca fui a sus clases —dijo la Falsa Tortuga lloriqueando—, dicen que enseñaba patín y riego.

—Sí, sí que lo hacía —respondió el Grifo. Y las dos se taparon la cabeza con las patas, muy soliviantadas.

—¿Cuantas horas al día duraban esas lecciones? —preguntó Alicia interesada, aunque no lograba entender mucho qué eran aquellas asignaturas tan raras, o si es que no sabían pronunciar. Tintura al bóleo debería ser pintura al óleo, y patín y riego serían latín y griego, pero lo que es las otras, se le escapaban.

—Teníamos diez horas al día el primer día. Luego, el segundo día, nueve y así sucesivamente.

—Pues me resulta un horario muy extraño —observó la niña.

—Por eso se llamaban cursos, no entiendes nada. Se llamaban cursos porque se acortaban de día en día.

Eso resultaba nuevo para Alicia y antes de hacer una nueva pregunta le dio unas cuantas vueltas al asunto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker