Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—Vergüenza deberÃa darte preguntar cosas tan simples —añadió el Grifo, y ambos se quedaron sentados y en silencio por un rato, con la mirada puesta en la pobre Alicia que deseaba que se la tragase la tierra. Por fin, el Grifo dijo a la Falsa Tortuga:
—¡Prosigue, vieja! ¡No vas a pasarte todo el santo dÃa con esto!
—Pues sÃ, Ãbamos a la escuela submarina, aunque no lo creas.
—Yo no he dicho que no lo creyera —interrumpió Alicia.