Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡Sà lo has dicho! —dijo la Falsa Tortuga.
—¡Sin chistar! —intervino el Grifo antes de que Alicia pudiese contestar.
La Falsa Tortuga prosiguió:
—RecibÃamos una educación inmejorable… De hecho Ãbamos diariamente a la escuela.
—Yo también iba todos los dÃas a la escuela —dijo Alicia—. No hay por qué presumir de eso.
—¿Con clases extras? —preguntó algo nerviosa la Falsa Tortuga.
—Sà —dijo Alicia—, aprendÃamos francés y música.
—¿Y lavado? —inquirió la Falsa Tortuga.
—¡Claro que no! —dijo Alicia indignada.
—¡Ah! Entonces no era realmente muy buena tu escuela —dijo respirando de alivio la Falsa Tortuga—. En cambio, en la nuestra, al final del recibo ponÃa: «Francés, música y lavado, extras».
—Pues poca falta les harÃa —dijo Alicia— viviendo en el fondo del mar.
—Yo no pude matricularme —suspiró la Falsa Tortuga—. Solo seguÃa los cursos ordinarios.
—¿Y qué veÃan en estos? —preguntó Alicia.