Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas La Falsa Tortuga suspiró profundamente y se limpió los ojos con el dorso de una aleta. Miró a Alicia y trató de hablar, pero durante uno o dos minutos los sollozos ahogaron su voz.
—Igual que si se le hubiera atragantado un hueso —dijo el Grifo; y se puso a sacudirla y a darle golpes en la espalda.
Al final, la Falsa Tortuga recobró la voz y, con lágrimas en las mejillas, prosiguió:
—Puede que no hayas vivido mucho en el fondo del mar…
—No —dijo Alicia.
—… y que nunca te hayan presentado a una langosta…
—Una vez la probé… —empezó a decir Alicia, pero enseguida se contuvo, y añadió—: No, nunca.
—… ¡así que no te imaginas qué cosa más perfecta es una Cuadrilla de Langostas!
—Realmente no. ¿Qué tipo de baile es? —preguntó Alicia.
—Bueno —comenzó el Grifo—, primero formas en línea a lo largo de la orilla…