Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡Dos lÃneas! —exclamó la Falsa Tortuga—: Focas, tortugas, salmones, etcétera; entonces, una vez limpia la pista de medusas…
—Lo cual normalmente lleva su tiempo —interrumpió el Grifo.
—… avanzas dos pasos.
—¡Cada cual con una langosta de pareja! —gritó el Grifo.
—Por supuesto —dijo la Falsa Tortuga—. Avanzas dos pasos con la pareja…
—… cambias de langosta y te retiras en el mismo orden —continuó el Grifo.
—Luego —añadió la Falsa Tortuga—, ya sabes, lanzas las…
—¡Las langostas! —vociferó el Grifo, dando un brinco.
—… a alta mar, lo más lejos posible…
—¡Nadas tras ellas! —chilló el Grifo.
—¡Das un salto mortal en pleno mar! —gritó la Falsa Tortuga, haciendo salvajes cabriolas.
—¡Nuevo cambio de langosta! —chilló el Grifo.
—A tierra otra vez y… Aquà concluye la primera figura —dijo la Falsa Tortuga, bajando súbitamente la voz. Y ambas bestias, que hasta el momento habÃan estado saltando como locas, se volvieron a sentar, apacibles y muy contristadas, mirando a Alicia.