Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¿Por dónde debo empezar, con la venia de Su Majestad? —preguntó.
—Empieza por el principio —dijo el Rey con gravedad— y sigue hasta llegar al final; allà te paras.
Se hizo un silencio de muerte en la sala, mientras el Conejo Blanco leÃa los siguientes versos:
Dijeron que fuiste a verla
y que a él le hablaste de mÃ:
ella aprobó mi carácter
y yo a nadar no aprendÃ.
Él dijo que yo no era
(bien sabemos que es verdad):
pero si ella insistiera
¿qué te podrÃa pasar?
Yo di una, ellos dos,
tú nos diste tres o más,
todas volvieron a ti, y eran
mÃas tiempo atrás.
Si ella o yo tal vez nos vemos
mezclados en este lÃo,
él espera tú los libres
y sean como al principio.