Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—Si eso es todo lo que sabes del asunto —dijo el Rey—, puedes bajar del estrado.
—No puedo bajar más —dijo el Sombrerero—. Estoy, como quien dice, a ras de suelo.
—Entonces puedes sentarte —repuso el Rey.
Otro Conejillo de Indias, al oÃr esto, aplaudió y fue asimismo sofocado.
«¡Vaya, se acabaron los conejillos de Indias! —pensó Alicia—. Sin ellos todo irá mejor.»