Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
Alicia, un instante después, habÃa atravesado el cristal y habÃa saltado al Salón del Espejo. Lo primero que hizo fue verificar si habÃa fuego en la chimenea y vio muy contenta que habÃa realmente uno que ardÃa tan vivamente como el que habÃa dejado en el otro salón. «Asà que aquà estaré igual de calentita que en el viejo cuarto —pensó Alicia—; aún más, en realidad, porque no habrá nadie que me regañe por acercarme demasiado al fuego. ¡Oh, qué divertido cuando me vean en el espejo y no puedan atraparme!»