Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—Te lo aseguro, querida —murmuraba el Rey—, ¡me quedé helado hasta las mismas puntas de los bigotes! A lo que la Reina le replicó: —¡Pero si no tienes bigotes!
—¡Qué momento más espantoso! —prosiguió el Rey—. ¡Nunca, nunca lo olvidaré!
—Lo olvidarás, claro está —dijo la Reina—… si no escribes en seguida un memorándum.