Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas Alicia vio con asombro cómo el Rey sacaba un enorme cuaderno del bolsillo y se disponÃa a escribir en él. De pronto se le ocurrió una idea: agarró el extremo del lápiz, que sobresalÃa un buen trecho por encima del hombro del Rey, y se puso a escribir, conduciéndolo.
El pobre Rey, con aire intrigado y compungido, pugnó un rato en silencio con el lápiz, pero Alicia era demasiado fuerte para él y al final, rendido y jadeante, declaró a la Reina:
—¡Querida, tengo que conseguir realmente un lápiz más fino! No puedo en absoluto manejar este: escribe todo tipo de cosas, sin que yo se las dicte.