Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas 
—¿Qué clase de cosas? —dijo la Reina mirando por encima del cuaderno (en el cual Alicia había escrito: El Caballo Blanco se desliza por el atizador. Su equilibrio es bastante precario)—. Esto no es propiamente un memorándum de lo que ha sido tu experiencia.
Sobre la mesa, cerca de Alicia, había un libro, y mientras seguía ella observando al Rey Blanco (algo inquieta aún, con la tinta preparada para arrojársela en caso de que otra vez se desmayase), fue pasando las hojas para ver si encontraba algún pasaje que pudiera leer, «pues está en un idioma que desconozco», se dijo.