Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas Alicia le hizo otra reverencia, pues el tono de voz de la Reina la indujo a temer que estuviese un poquitín ofendida, y así caminaron las dos en silencio hasta llegar a lo alto del montículo.
Durante algunos minutos, Alicia permaneció callada, mirando el campo en todas direcciones… ¡Y qué campo más raro! Una serie de arroyuelos lo recorría de un extremo a otro y, a su vez, las franjas de terreno estaban divididas en cuadros por sucesivos setos pequeños, perpendiculares a los arroyos.
