Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —¡Cierto, asà es! —dijo jovialmente Humpty Dumpty mientras Alicia se lo ponÃa al derecho—. Ya me parecÃa algo raro su aspecto. Pues, como te decÃa, la operación parece correcta…, aunque no haya tenido tiempo de verificarla a fondo…, y eso demuestra que hay trescientos sesenta y cuatro dÃas en los que puedes recibir regalos de incumpleaños…
—Cierto —dijo Alicia.
—Y solo un dÃa para regalos de cumpleaños, ya ves. ¡Asà que te has cubierto de gloria!
—No sé lo que entiende usted por «gloria» —dijo Alicia.
Humpty Dumpty sonrió despectivamente.
—Claro que no… hasta que te lo explique. Lo que entiendo es: «¡menuda prueba más irrefutable para ti!».
—Pero «gloria» no significa «menuda prueba más irrefutable para ti» —objetó Alicia.
—Cuando yo empleo una palabra —dijo Humpty Dumpty con el mismo tono despectivo—, esa palabra significa exactamente lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos.
—La cuestión es saber —dijo Alicia— si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes.
—La cuestión es saber —dijo Humpty Dumpty— quién dará la norma… y punto.
Alicia, de tan desconcertada, se quedó sin habla. Al cabo de un minuto, Humpty Dumpty añadió: