Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Si eres capaz de ver si la canto o no —observó severamente Humpty Dumpty— es que tienes una vista más aguda que la mayorÃa de los mortales. —Alicia se calló.
Cuando al final el campo rebrote en primavera
trataré de expresarte mi intención verdadera.
—MuchÃsimas gracias —dijo Alicia.
Cuando los dÃas tan largos se vuelvan en verano
comprenderás mi canto un poco más temprano.
Cuando secos los tallos estén en el otoño,
imagÃnate en ellos pintado algún retoño.
—Lo haré, si entonces aún logro acordarme —le aseguró Alicia.
—No es preciso que sigas haciendo comentarios de este tipo —dijo Humpty Dumpty—: no tienen ni pies ni cabeza y me ponen nervioso.
He enviado esta nota a los peces del mar:
«Es cuanto más o menos yo puedo desear.»
Los viles pececitos, a mi urgente misiva,
contestan con lacónica expresión negativa.
Esta fue su respuesta a vuelta de correo:
«Lo harÃamos, señor, de ser capaces, pero…»