Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Esta jovencita te ama con H —dijo el Rey presentando a Alicia, con la esperanza de desviar la atención, puesta en sà mismo, del mensajero Haigha; pero fue en vano, porque las actitudes anglosajonas cada vez se volvÃan más extravagantes mientras sus ojazos le iban girando violentamente en las órbitas.
»¡Me alarmas! —dijo el Rey—. Me siento desfallecer… ¡Dame un sándwich de huevo duro!
Y el mensajero, con gran regocijo de Alicia, de un costal que llevaba colgado al cuello extrajo un sándwich y se lo dio al Rey. Este lo devoró con avidez.
