Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas Al oÃr esto, el Caballero se mostró muy extrañado y un poco ofendido.
—¿Y a qué viene esto? —le preguntó mientras se volvÃa a encaramar sobre la montura y se agarraba con una mano al pelo de Alicia para no desplomarse por el otro lado.

—Porque la gente, cuando tiene práctica, no se cae tan a menudo del caballo.
—Pues yo tengo práctica suficiente —dijo con mucha prestancia el Caballero—; ¡más que suficiente!