Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —No es que esté muy habituado —repuso la Avispa—, pero lo intentaré. Aguarda un poco. —Se quedó en silencio unos instantes y comenzó:
De joven, los rizos bellos
que ondeaban por mi nuca
me corté, y a cambio llevo
una amarilla peluca.
Quien tan mal me aconsejó,
al ver cuál fue el resultado,
me dijo que era peor
de lo que hubiera pensado.
Me dijo que no me iba,
que me da aspecto vulgar.
Ya no tengo alternativa:
¿qué rizos voy a ostentar?
Y cuando voló mi pelo,
de mi peluca se burla:
«No sé cómo puedes, viejo,
salir con tanta basura.»
Y ahora, siempre que me ve,