Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Si me dice a qué idioma corresponde tururú, ¡palabra que le doy la traducción en francés! —exclamó en señal de triunfo.
Pero la Reina Roja, muy erguida y digna, le contestó:
—Las reinas no suelen hacer tratos.
«Y ojalá no hicieran tampoco preguntas», pensó Alicia.
—No discutamos más —dijo nerviosa la Reina Blanca—. ¿Cuál es la causa del relámpago?
—La causa del relámpago —dijo muy resuelta Alicia, pues creÃa dominar bastante bien el tema— es el trueno… ¡No, no! —rectificó enseguida—. Quise decir al revés.
—Demasiado tarde para rectificar —dijo la Reina Roja—; una vez dicha una cosa, dicha está, y a atenerse a las consecuencias.
—Lo cual me recuerda —dijo la Reina Blanca, con los ojos bajos, juntando y soltando las manos a causa de los nervios— ¡qué horrible tormenta tuvimos el martes…!, quiero decir uno de los últimos grupos de martes, se entiende.
Alicia se quedó perpleja.
—En nuestro paÃs —observó— no hay más que un dÃa a la vez.