Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas —Pues vaya miseria la vuestra —dijo la Reina Roja—. AquÃ, en cambio, la mayorÃa de las veces los dÃas y las noches van de dos en dos o de tres en tres, y en ocasiones, en invierno, hasta de cinco en cinco…, claro, para estar asà más calentitos.
—Entonces ¿cinco noches juntas suman más calor que una? —se atrevió a preguntar Alicia.
—Cinco veces más, por supuesto.
—Pero, por la misma razón, cinco veces menos…
—¡Exactamente! —exclamó la Reina Roja—. Cinco veces más cálidas y cinco veces más frÃas…, de igual modo que soy cinco veces más rica que tú y cinco veces más inteligente.
Alicia suspiró y se dio por vencida. «Es como un acertijo sin solución», pensó.
—Humpty Dumpty también lo vio —prosiguió en voz baja, como para sus adentros, la Reina Blanca—. Se acercó a la puerta con un sacacorchos en la mano…
—¿Para qué? —dijo la Reina Roja.
—Dijo que tenÃa que entrar —añadió la Reina Blanca— porque buscaba un hipopótamo. Pero ocurrió que esa mañana no habÃa ningún hipopótamo en la casa.
—¿Los hay habitualmente? —preguntó Alicia muy asombrada.
—Bueno, solo los jueves —dijo la Reina.