Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas 
«Aguardaré a que termine la canción —pensó Alicia— y entonces trataré de… Pero ¿cuál de las dos? No soy una visitante ni pertenezco al servicio. Tendría que haber una tercera campanilla que dijera “Reina”.»
Justo entonces se entreabrió la puerta y una figura con un pico largo asomó por un instante la cabeza y dijo:
—¡Prohibida la entrada hasta la semana después de la próxima! —Y cerró la puerta de golpe.