Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas puesto que el Alibí ya queda argumentado.
»De vosotros depende, con vuestro voto ahora,
la suerte de este pobre.» Y tras sentarse exhausto,
instó al Juez que enseguida consultara sus notas
y recapitulara con brevedad el caso.
Mas el Juez confesó no tener experiencia;
fue el Snark quien, por tanto, ocupó su lugar,
y al sopesar las pruebas, logró, ¡con cuánta ciencia!,
lo que muchos testigos no probaran jamás.
Mudo ante el Veredicto permaneció el jurado,
pues nadie tal palabra logró deletrear.
Y todos al Snark de nuevo suplicaron
que asumiera esta nueva responsabilidad.
Aunque tanto trabajo lo tuviera agotado,
el Snark se encargó de dar el Veredicto,
y al emitir «¡CULPABLE!», gimió todo el Jurado,
y no faltó, entre ellos, quien le diera un vahído.
Le tocó pronunciar la sentencia al Snark,
ya que el Juez, muy nervioso, no logró abrir la boca.