Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas SerÃa difÃcil elogiar con la debida justicia la actuación de Phoebe Carlo. En cuanto a simple esfuerzo mnemotécnico, fue seguramente una maravillosa proeza para una niña tan joven aprender no menos de doscientos cincuenta parlamentos —casi tres veces más que Beatrice en Mucho ruido y pocas nueces—. Pero lo que más admiré, por tocar más de cerca a mi heroÃna ideal, fue su perfecta asunción de la gran vitalidad y presteza para gozarlo todo, propia de una niña en búsqueda de fiesta. Dudo que ninguna actriz adulta, por experimentada que fuera, pudiese encarnar tan perfectamente dicho rasgo. Nosotros miramos atrás y adelante, y anhelamos lo que no existe; un niño nunca actúa asÃ: y solo un niño puede pronunciar con toda sinceridad las palabras que la pobre Margaret Fuller Ossoli tanto ansiaba hacer suyas: «¡Soy totalmente feliz ahora!».