Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas 
Extendió cuanto pudo el pie por el interior de la chimenea y esperó hasta advertir que el animalito (no pudo adivinar de qué clase) arañaba las paredes y se abría paso por la chimenea, justo encima de Alicia. «Este es Bill», se dijo. Le dio una fuerte patada y esperó a ver qué ocurría después.
Lo primero que oyó fue un coro de voces: «¡Allá va Bill!», y luego, la voz del Conejo:
—¡Recogedlo, junto a la valla!
Se hizo un silencio, seguido de nueva confusión de voces: