Alicia en el País de las Maravillas
Alicia en el País de las Maravillas La puerta conducía directamente a una enorme cocina llena de humo. La Duquesa estaba en el centro, sentada en un taburete de tres patas y meciendo a un bebé. La cocinera se inclinaba sobre el fogón y revolvía en un gran caldero que al parecer estaba lleno de sopa.

«Sin duda hay demasiada pimienta en esa sopa», se dijo Alicia, que no paraba de estornudar.