Alicia en el PaÃs de las Maravillas
Alicia en el PaÃs de las Maravillas 
—Ya me lo imaginaba —dijo el Gato, y otra vez desapareció.
Alicia aguardó un poco, con cierta esperanza de volver a verlo, pero como no aparecÃa, al cabo de uno o dos minutos se encaminó hacia el lugar donde supuestamente vivÃa la Liebre de Marzo. «Sombrereros —pensó—, he visto siempre; mucho más interesante será la Liebre de Marzo, y tal vez, ahora en mayo, no esté loca de atar… Al menos, no tan loca como en marzo.» Mientras asà hablaba, miró hacia arriba y allà estaba nuevamente el Gato, subido a la rama de un árbol.