FantasmagorĂa
FantasmagorĂa «Ésta será tu Ăşltima visita
—dije— si haces tal cosa.
¡Prender hogueras en mi suelo! ¡Quita!
Y en cuanto a eso de arañar la puerta,
¡ya verás si me irrita!».
«La Tercera declara necesaria
la equidad con la VĂctima.
AsĂ reza su letra lapidaria:
“Mostrarle gran respeto y para nada
llevarle la contraria”».
«Cosa es ésta palmaria y evidente
—dije— para cualquiera.
Tal máxima serĂa conveniente
que algunos trasgos que yo sé aplicaran
de modo más frecuente».
«Tal vez —repuso— fuiste tú el primero
que no cumpliĂł las leyes
de la hospitalidad. Odio sincero
nos causa el hombre que a su huésped trata
sin el debido esmero.
Si te da por llamar a un trasgo “Objeto”
o con un hacha darle,
permitido le está por Real Decreto[2],
dejando aparte toda ceremonia,
tundirte el esqueleto.