FantasmagorÃa
FantasmagorÃa «SÃ, reconozco que era extraño el hombre,
y que suena a mentira,
pero es verdad —repuso—, aunque te asombre.
Tan cierto es como que Tibbs te llamas».
Dije: «No es Tibbs mi nombre».
«¡No es Tibbs!», exclamó en tono muy inquieto
y algo menos cordial.
«Pues no. Mi nombre auténtico y completo
es Tibbets». «¡Tibbets!». «Eso exactamente».
«¡ERES OTRO SUJETO!».
Y dio un golpe en la mesa que rompió
la mitad de los vasos.
«¿Y ahora es cuando lo dices? ¿Es que no
lo has podido decir hace una hora?
¡Mayor asno quién vio!
Cuatro millas andar con lluvia y lodo,
aguantar mil sarcasmos,
para al fin ver que ha sido inútil todo
y que habré de empezar desde el principio:
¡Asà sà que no hay modo!

¡Chitón! —me dijo al ver que un alegato
balbucir intentaba—.