Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —¿Es que alguna vez ha conocido a un hombre presuntuoso que alabara un cuadro? Aparte de pasar desapercibido, ¡10 que más teme es ver demostrada su falibilidad! Si elogias un cuadro una vez, tu reputación de infalible pende de un hilo. Supongamos que se trata de un cuadro figurativo y te atreves a decir que «dibuja bien». Alguien le toma las medidas y descubre que una de las proporciones es incorrecta en tres milÃmetros. ¡Estás acabado como crÃtico! «¿No dijiste que dibujaba bien?», preguntan tus amigos con sarcasmo, mientras agachas la cabeza y te sonrojas. No. El único camino seguro, en caso de que alguien diga que «dibuja bien», es encogerse de hombros. «¿Que si dibuja bien?», repites con aire pensativo. «¡Ja!». ¡Esa es la manera de convertirse en un gran crÃtico!
Asà charlando alegremente, tras un agradable trayecto por unas cuantas millas de hermoso paisaje, alcanzamos el rendezvous —un castillo en ruinas—, donde el resto del grupo de picnic se encontraba ya reunido. Estuvimos una hora o dos paseando tranquilamente por allÃ, juntándonos finalmente, de común acuerdo, en unos pocos grupos al azar, sentados en la ladera de un montÃculo, el cual ofrecÃa una buena vista del viejo castillo y sus contornos.