Silvia y Bruno

Silvia y Bruno

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Del momentáneo silencio que siguió se apropió enseguida —o, más correctamente, este quedó al cuidado de— una voz; una voz tan suave, tan monótona, tan sonora, que uno sentía, con un estremecimiento, que cualquier otra conversación quedaba descartada, y que, de no adoptarse algún remedio desesperado, estábamos condenados a escuchar una charla, ¡cuyo final ningún hombre podía prever!

El orador era un hombre corpulento, cuyo rostro amplio, chato y pálido quedaba delimitado al norte por un flequillito, al este y al oeste por unas patillitas, y al sur por una barbita, que en conjunto componían un halo uniforme de pequeñas cerdas color marrón claro. Sus facciones estaban tan desprovistas de expresión que no pude evitar decir para mis adentros —de manera irreprimible, como atrapado en una pesadilla—: «sólo están esbozadas, ¡aún no han recibido los toques finales!». Y tenía un modo particular de rematar cada frase con una súbita sonrisa que se abría como una onda sobre aquella extensa y lisa superficie, y al momento siguiente desaparecía, dejando tras de sí una solemnidad tan absoluta que me sentía impelido a murmurar: «no fue él, ¡sino otra persona la que sonrió!».



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker