Silvia y Bruno
Silvia y Bruno Herbarios. [N. del T].

—Los inductores declinan responder a cualquier pregunta —repuse con gravedad—. Y se reservan su defensa.
—Entonces, ¡hagan el favor de declarar como testigos en beneficio de la acusación! Las flores han desaparecido durante la noche —continuó, volviéndose hacia Arthur—, y tenemos la completa seguridad de que nadie de la casa las ha tocado. Alguien ha debido de entrar por la ventana…
—Pero los cierres no han sido forzados —informó el earl.
—Tuvo que ser mientras usted se hallaba cenando, milady —dijo el ama de llaves.
—Eso es —asintió el earl—. El ladrón debió de verle traer las flores —se dirigió a m×, y advertirÃa que no las llevaba consigo al marcharse. Y debÃa de estar al tanto de su gran valor, ¡el cual es sencillamente inestimable! —exclamó, preso súbitamente de la excitación.
—¡Y usted no llegó a decirnos cómo las consiguió! —afirmó lady Muriel.
—Tal vez algún dÃa —balbuceé yo— me sea posible decÃrselo. Pero por el momento, ¿me dispensarÃan de ello?