Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Entonces, ¿en qué se basa nuestra observancia del descanso en domingo?
—Tenemos, en primer lugar, el hecho de que el séptimo dÃa fue «santificado» cuando Dios descansó del trabajo de la Creación. Eso es vinculante para nosotros como teÃstas. En segundo lugar, tenemos el hecho de que «el DÃa del Señor» fue establecido por cristianos. Como tales, eso también es vinculante para nosotros.
—¿Y sus reglas prácticas serÃan…?
—Primero, como teÃstas, mantener su santidad de algún modo especial, y hacer de él, hasta donde sea razonablemente posible, un dÃa de descanso. Segundo, como cristianos, asistir a los servicios religiosos.
—¿Y en cuanto a las diversiones permitidas?
—Yo dirÃa de ellas, al igual que respecto a cualquier clase de trabajo, que todo lo que no es pecaminoso entre semana, tampoco lo es en domingo, siempre y cuando no interfiera con las obligaciones del dÃa.
—¿Entonces usted permitirÃa a los niños jugar en domingo?
—Sin duda. ¿Por qué convertirlo en un dÃa fastidioso para sus naturalezas inquietas?
—Guardo por alguna parte una carta —señaló lady Muriel—, de una vieja amiga, en la que describe cómo pasaban el domingo cuando era joven. Se la voy a traer.