Silvia y Bruno
Silvia y Bruno —Bueno, quizá en otros mil años más o menos…
—¡Entonces no tiene sentido esperar! —dijo milady—. Tomemos asiento. Uggug, cielo, ¡ven y siéntate conmigo!
—¡Donde sea excepto a mi lado! —gruñó el subrector—. ¡El golfo siempre se las arregla para tirar su café! —Adiviné en el acto (como quizá el lector haya hecho también, si, como yo, es muy rápido sacando conclusiones) que milady era la esposa del subrector, y que Uggug (un niño gordo y feÃsimo, aproximadamente de la misma edad que Silvia, con la expresión de un cerdo campeón de un concurso de peso) era el hijo de ambos. Silvia y Bruno, junto con el lord canciller, completaban un grupo de siete personas.
—¿Y de verdad se daba usted un baño en piscina todas las mañanas? —preguntó el subrector, retomando al parecer una conversación con el profesor—. ¿Incluso en las pequeñas fondas para viajeros?